2/2. La verdad sobre el libre albedrío

En la primera parte de la verdad sobre el libre albedrío, Imagen 2vimos que la reflexión sobre la concepción del hombre como libre en un sentido moral y metafísico se inició en Occidente en algún punto entre Aristóteles y el inicio del cristianismo (año 0). Este periodo recibe el nombre de periodo helenístico. En él se concibe al hombre por primera vez en la historia como un ser dotado de libertad, capaz de escoger su propio destino. Uno de los primeros pensadores en reflexionar al respecto fue Epicuro de Samos.

III. Los movimientos del átomo.

Como para su maestro Demócrito, el universo de Epicuro está formado únicamente por dos realidades, los átomos y el vacío, ambos en número infinito. Sin embargo, Epicúreo introduce en los átomos un movimiento azaroso que no estaba presente ni en Demócrito ni en Leucipo. Para Demócrito los átomos estaban provistos únicamente de dos clases de movimientos: el perpendicular o de caída en línea recta y el producido por un choque o colisión. Epicuro introduce un tercer tipo de movimiento, el clínamen o parénklesis, que consiste en una declinación espontánea y por azar de la línea recta, en un desvío indeterminado. Pues pensaba que si los átomos sólo disponían de los dos movimientos enunciados por Demócrito el universo jamás se hubiese formado, ya que los átomos hubiesen caído eternamente en el vacío, en línea recta y a velocidad constante, sin haber ninguna razón o causa para su mutua colisión. El movimiento indeterminado de desvío es necesario para explicar la creación del universo.

Imagen 1

IV. Relación entre la voluntad libre y el clínamen.

¿Existe relación entre el clínamen y la voluntad libre del individuo? ¿Introdujo Epicuro este tercer movimiento atómico también como modo de justificación física de la libertad del individuo?lucrecio

No hemos conservado ningún texto de Epicuro en el que se hablara explícitamente de esta relación. Así pues, la respuesta debemos buscarla en el poema filosófico de Lucrecio De Rerum Natura, uno de los textos que más han ayudado a entender el epicureismo. En el segundo argumento que utiliza para probar el movimiento de desvío de los átomos nos dice:

…Si todo movimiento va eslabonado, y del anterior surge siempre uno nuevo en secuencia determinada, y si, por súbito desvío (el clínamen), los primeros (los átomos) no crean cierto inicio de movimiento… que impida que una causa siga a otra causa desde el infinito, ¿cómo puede ser que los seres vivientes por toda la tierra posean esta voluntad libre…?

…Por consiguiente, has de admitir que lo mismo sucede en los átomos; que existe otra causa de movimiento además de los embates y del peso, que es la fuente de este poder innato en nosotros, dado que vemos que nada puede hacerse de la nada.

La idea central de la exposición de Lucrecio es que el clínamen es la fuente de la libertad. Tal calificación de “fuente” es confusa y abierta a interpretación. Una posible visión es que Lucrecio nos está presentando el clínamen como la causa de la libertad. Ahora bien, ello nos pone al instante a la defensiva, pues un acto causado o determinado por una causa azarosa no puede, de ninguna de las maneras, considerarse libre.

Una posible interpretación es concebir al clínamen como la condición necesaria pero no suficiente de la libertad de la voluntad. El desvío de los átomos significa la posibilidad de la existencia de la voluntad libre. Sin embargo, en el acto libre deberá participar la voluntad, de lo contrario las acciones carecerían de propósito o finalidad, serían indeterminadas y azarosas. Por ello, el clínamen no debe ser concebido como determinante, sino como posibilitador de la voluntad libre. En síntesis, el clínamen es la condición necesaria, no suficiente, de la libertad de la voluntad.

V. La Carta a Meneceo

Vayamos a los textos de Epicuro para ver que nos dice en ellos acerca de la libertad del hombre. Al final de la Carta a Meneceo (un resumen que pretende mostrar los principios generales de la filosofía epicúrea) nos habla de que el sabio rechaza el fatalismo o destino (en especial aquel destino sujeto a los designios de los Dioses, como había pensado toda la tradición) debido a que conoce que tres son los posibles tipos de causas que existen: la necesidad, el azar y nuestra propia voluntad:

…algunas cosas suceden por necesidad, otras por azar y que otras dependen de nosotros (133).

Los movimientos de caída y choque remitirían a las cosas que suceden por necesidad. El clínamen sería el responsable de las cosas que suceden por azar. Y finalmente, debemos relacionar la voluntad libre con la “tercera causa”, aquello que depende de nosotros.

Un poco más adelante vuelve a mencionar el clínamen bajo el nombre de fortuna o azar para afirmar que, bajo la mirada del sabio epicúreo, este no es un Dios, como lo es para el pueblo, ni un principio causal indeterminado, sino la tesis aquí expuesta, la condición necesaria para la libertad de la voluntad y, por ende, para la vida feliz. Se ve, justamente, que Epicuro insiste en que el clínamen o fortuna no es causa suficiente para el bien y el mal de los hombres, no es un principio causal indeterminado, sino el origen de bienes y males, el posibilitador de una vida feliz:

…El sabio que no cree que el azar es un dios como considera el vulgo… ni un principio causal indeterminado. Pues sin creer que por él les es dado a los hombres el bien y el mal en relación con la vida feliz, piensa, sin embargo, que el azar es el origen de los grandes bienes y males (134).

En su relación con la libertad, la doctrina del clínamen debió de tener un papel más liberador que explicativo. El movimiento de desvío lograba que el individuo dejara de estar completamente determinado por el entorno, como defendían en ese momento los estoicos. Resultaría incluso paradójico utilizar el clínamen como fundamentación empírica de la libertad. El desvío indeterminado debe entenderse más como una ruptura de la causación física que como la causa física de los actos libres, pues si los actos libres tuvieran como causa suficiente el clínamen dejarían de ser libres, al darse según el azar.

VI. Primera reflexión acerca del concepto de libertad en Occidente

Entonces, si la libertad no puede relacionarse de forma directa y equivalente con el clínamen, ¿qué es la libertad para este primer pensador del libre albedrío? En la Carta a Meneceo Epicuro hace mención a esa “tercera causa” que hemos equiparado con la libertad (nótese que la justificación que da Epicuro a favor de la libre voluntad descansa sobre un fondo de responsabilidad moral: por lo cual le acompaña la censura o la alabanza):

…algunas cosas suceden por necesidad, otras por azar y que otras dependen de nosotros, porque la necesidad es irresponsable, porque ve que el azar es incierto y lo que está en nuestras manos no tiene dueño, por lo cual le acompaña la censura o la alabanza (133).

La libre voluntad es tó par hemâs, aquello que depende de nosotros, lo que está en nuestras manos y no tiene dueño. Así es como se cocibe por primera el vez en la historia del hombre el concepto de libertad.

AGL

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