Conversaciones con un Teólogo

Hace algún tiempo, tuve la fortuna de conversar con un gran teólogo español y miembro de la iglesia católica, que mantendré en el anonimato por respeto a su privacidad. En aquel momento, como ahora, no tenía una clara convicción acerca de si creía o no creía en Dios; o creía a días si y a días no, o tan solo los primeros martes de cada mes. Desde esta perspectiva, transcribo una recreación de la conversación que mantuvimos, la cual tenga quizás más interés para los no creyentes y los agnósticos que para los creyentes convencidos.

La negrita representa mi voz en la conversación y la letra normal las respuestas del teólogo.

¿Cómo podemos saber que Dios existe? Y no quiero que me diga que debo indagar en mi interior en busca de alguna clase de revelación innegable de su existencia, porque no la he encontrado. Hablo de pruebas “empíricas”. ¿Tenemos los hombres alguna prueba real de que existe Dios?

La tenemos. La prueba de la existencia de Dios es Jesús. Si el hijo de Dios vino al mundo, significa que Dios existe.

¿Cómo sabemos que Jesús existió?

Ningún hombre ilustrado, sea creyente, no creyente, agnóstico, de derechas o de izquierdas, negará que Jesús, al menos como simple hombre, existió hace dos mil años. Hay numerosos testimonios de la época y documentos históricos que hablan de él. Muchos de ellos son escritos de historiadores romanos que narran de manera negativa como el movimiento de Jesús amenazaba con quebrar la estabilidad del imperio romano. En este sentido, la existencia, hace dos mil años, de un hombre llamado Jesús que predicó el amor entre los hombres y el resto de valores cristianos, es innegable.

Bien, así lo parece. Pero, ¿cómo sabemos que fue verdaderamente el hijo de Dios?

Por la Resurrección. Esa es la base del cristianismo. De hecho, después de que Jesús fuera crucificado, sus discípulos quedaron muy decepcionados e incluso llegaron a dudar de que su maestro hubiera sido realmente el hijo de Dios, tal y como él les había asegurado. ¿Cómo iba Dios a dejar morir a su propio hijo en la cruz? No tenía ningún sentido.

Exacto. ¿Entonces?

Entonces tres días después Jesús resucitó. Esa es la prueba que tenemos los hombres de que Jesús era y es realmente el hijo de Dios, y de que por tanto Dios existe y el mensaje que predicó Jesús es su mensaje. Recuerda la Primera epístola de San Pablo a los corintios, capítulo 15, versículo 17: “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”.

¿Pero cómo sabemos realmente que Jesús resucitó? Ni usted ni yo estábamos allí para verlo.

Cierto. Pero sí estaban los apóstoles. Ellos presenciaron la resurrección de Jesús y luego escribieron su testimonio. San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan hablan de ello en los Evangelios. Jesús resucitado también se mostró ante María Magdalena y otros discípulos.

Entonces sabemos que Jesús existió y que era el hijo de Dios porque se presentó, resucitado, ante los cuatro apóstoles y otras personas, y estos narraron esa experiencia en los Evangelios.

Así es.

¿Pero no podría ser que, tras la muerte de Jesús, los apóstoles tomaran consciencia de que sin un acontecimiento semejante las enseñanzas e ideas de su maestro, que sin duda consideraban buenas, fueran a perderse en el olvido, y que entonces “inventarán” el episodio de la Resurrección para dar más credibilidad a las palabras de Jesús y que así estas pervivieran en la historia?

Como dices, bien podría ser. Pero piensa una cosa. San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan, y el resto de apóstoles y discípulos de Jesús, fueron perseguidos durante toda su vida por predicar que Jesús era el hijo de Dios y que había resucitado. E incluso a algunos los llegaron a matar por sostener tal hecho. Ahora te planteo yo a ti una pregunta: ¿Tiene sentido que esos hombres pasaran toda su vida predicando algo que sabían conscientemente que era mentira y que podía conducirlos incluso hasta la muerte, como les condujo a algunos?

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AGL

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9 thoughts on “Conversaciones con un Teólogo

  1. No seguí leyendo desde el momento en que dijo que varios historiadores romanos habían constatado la existencia de Jesús. Eso es falso. Hoy se sabe que lo apuntado por el historiador romano Josefo sobre Jesús fue algo añadido después por la Iglesia o el Vaticano. Los demás historiadores romanos solo hablan de un cristo, es decir, de un enviado, de un maeías, que no puede ser confundido con Jesús.

    1. El teologo se refería a lo mismo que estás diciendo. Cuando dice que no podemos dudar de la existencia de Jesús como hombre se refiere a que hay numerosos testimonio que hablan de una persona que afirmaba ser el hijo de Dios y que transmitía un mensaje y una serie de valores que más tarde se denominaron Cristianismo. Creo que tienes en la cabeza una distinción entre “Jesús” y “enviado”, “cristo”, “mesías” que si no explicas no puedo acabar de entender.

  2. para mi funciona asi: yo miro por la ventana y veo como llueve, como crece el pasto, como las hojas caen y los pajaros vuelan. como vivo, respiro y pienso. como todo es absolutamente perfecto. como todo funciona como tiene que funcionar. como, si la tierra estuviera 1 metro mas distanciado del sol, no podria haber vida en la tierra. como, si la luna no estuviera a la distancia exacta que esta, tmpoco habría vida en la tierra. los cientificos ateos y otros me dicen que es por el big bang, teoria evolucionista etc etc. pero para mi no logra tener sentido. es como si tuvieramos un reloj de bolsillo de esos antiguos que funciona perfectamente, luego lo desarmamos en todas sus miles de piezas y las arrojáramos al aire. y cayera el reloj armado y funcionando. me dicen “pero fue un proceso de millones de años” y aunq tirara las piezas del reloj billones de veces, se, que nunca caerá armado y funcionando. necesita que alguien lo eche a andar. ademas su teoria evolucionista no es nada sin el carbono 14. pero la prueba mas grande de todas, es la de sentir a Dios en el corazon. y eso no se encuentra en una iglesia o pasandosela en misa los domingos. se encuentra en tu interior, en la desesperacion absoluta.

  3. Igual que cuando le preguntan cómo reconoceremos a los falsos profetas.
    Dice Mateo 7:16:

    16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos. 18 No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos. 19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

    Del mismo modo aunque yo me considero agnóstico porque busco a Dios, siempre digo que una vez hayamos descartado todas las explicaciones sobre la creación, seguirá quedando una al menos, ¿Quién lo ha hecho posible?

    Yo afirmo que creer en Dios o buscarlo es inherente a nuestro ser como animales conscientes. Lo hacemos desde que lo fuimos.

    Para casar lo que sabemos de Dios con la evolución, hay una corriente teológica (con obispos y cardenales adscritos) que no entra en disputa con las escrituras basada en el libre albedrío, un tema que también tocas en el blog. Lo que viene a decir es que efectivamente Dios crea el mundo y a nosotros y se estipula un plazo, sabemos que los plazos son casi una metáfora en el Antiguo Testamento, de ahí la edad de Matusalén y otros…
    También sabemos que nos dota, al estar hechos a su semejanza con el libre albedrío, entiendo que con la libertad de elegir entre el bien y el mal, igual que dota a la creación de un “plan de desarrollo”, de ahí que se tome unos días en la labor.
    Yo siempre pienso que todo lo que entra en nuestra cabeza es posible y aunque os suene raro también en eso veo una cierta señal divina, un resto del conocimiento absoluto.
    Si Castle hubiese nacido hace unos miles de millones de años no creería en Dios, porque no había vida en la Tierra, pero dice que lo siente en el corazón… yo lo veo en mi cabeza aunque no lo alcanzo.

    Efectivamente se conoce la existencia no de uno, sino de varios “Cristos” que predicaron en época de Jesús y que también tuvieron discípulos. Para un pueblo como el hebreo, con sus creencias y orgullo, pasar el trago de la dominación romana debió de resultar duro y nadie como ellos para esperar la llegada de un salvador que ya se había anunciado.
    Independientemente de esos detalles, no pongo en duda los razonamientos del teólogo, ciertamente coherentes. La Biblia, si fuese un cuento, seguiría siendo el mejor cuento escrito jamás y no hay otro que concentre más conocimiento acerca del ser humano. Aún así, tiene varios principios inmutables en los que solo podemos creer si tenemos fe.
    Hay personas a las que les llaman a la puerta dos tipos con traje negro y unos panfletos. Al observarlos les dicen: -Pero si estos panfletos están en blanco… A lo que los tipos de negro responden; -Sí, es que somos ateos… Y a pesar de ello hay gente que se queda con los papeles en blanco. Yo me resisto.

    1. “Yo afirmo que creer en Dios o buscarlo es inherente a nuestro ser como animales conscientes. Lo hacemos desde que lo fuimos.”

      A este respecto me he encontrado con dos posiciones diferentes. La una afirma tu idea, definiendo al hombre como un animal espiritual. En este sentido, formaría parte de nuestra esencia la espiritualidad, ya sea porque efectivamente exista un Dios que nos ha creado, ya sea porque somos simplemente así. Argumentos históricos no le faltan, allí están esas primeras mujeres lustrosas representadas en piedra como primeras formas culturales del hombre. Por otro lado, está la clásica idea que afirma que la religión surge para dar respuesta a los interrogantes del hombre. ¿Por qué hay rayos, qué es la muerte? Y se responde, por ejemplo, con Zeus y el Hades. En este sentido, sería una ciencia primitiva, que más tarde evolucionaría en filosofía y entonces moriría de nuevo para dar paso a la ciencia tal y como la tenemos hoy en día, definiéndose esta como la disciplina humana encargada de responder de mejor modo a las preguntas del hombre.
      No sé si efectivamente la búsqueda de la divinidad forma parte de nuestra naturaleza. Si pienso en sociedad primitivas, en todas hallo dioses. Pero luego pienso en las sociedades comunitas, dónde en principio los hombres no buscan a Dios, porque tienen interiorizado que no existe. ¿Podría decirse que en cierta manera lo sustituyen por un equivalente? No lo sé. Pero me da la sensación de que efectivamente existen personas completamente ateas, para las que Dios no tiene ningún sentido, y en ningún momento creen en él o lo buscan.

      “Yo siempre pienso que todo lo que entra en nuestra cabeza es posible y aunque os suene raro también en eso veo una cierta señal divina, un resto del conocimiento absoluto.”

      Tu idea me ha recordado a un “argumento” (que no lo es tal) que leí recientemente sobre la existencia de la divinidad. Si nos paramos a pensar, es realmente sorprenderte el hecho de que nuestro entendimiento pueda comprender el mundo. Que el mundo esté hecho de tal manera que pueda ser comprendido. En definitiva, es asombro que pueda darse aquello que llamamos conocimiento. En este sentido, el “argumento” procedía a afirmar que la explicación más satisfactoria de porqué nuestro intelecto puede conocer el mundo es porque este ha sido diseñado por otro intelecto. Así como nosotros podemos comprender el funcionamiento de una máquina porque esta ha sido pensada por un intelecto, el humano, lo mismo debe suceder con el mundo. ¿Si no ha sido pensado, como es que podemos conocerlo? Y ello también explica porque no podemos conocerlo de forma absoluta: porque ha sido pensado por un intelecto mucho más “dotado” que el nuestro.
      Me cuesta creer que Dios exista, aunque tampoco tengo la seguridad que no exista. En todo caso, si esta no es la explicación de porque es posible el conocimiento, que pudiera no serlo, ¿cuál es? A ver si entre tu y tu hermano me arrojáis alguna luz al respecto.

  4. Hoy me siento mucho más grande que Kant, o mucho más borracho que él, no estoy seguro. Sí, puede que mucho más borracho porque si estuvieras por aquí te diría que eres mi mejor amigo, así que va a ser eso.
    Hace un par de días estaba a punto de contestarte a todo esto pero en el ordenador que tengo en la cama. Como es un PC me resultó imposible, a los 3 minutos de encenderlo ya me había saltado el actualizador de Güindous con 37 actualizaciones a las que le dices que pase pero no te hace puto caso (comprar mi libro “La Informática y su Puta Madre Vol. V”). Resultó que tras un par de reinicios terminé viendo una peli porno con mi pareja y una cosa llevó a la otra. He de decir que eres un cabrón porque a mi edad tener la actividad sexual de la que gozo resulta ya un fenómeno extraño, aunque viniendo de un colegio de curas resulte natural. Te haces idea de lo jodido que resulta follar mientras piensas en Kant, Marx, etc.? Menos mal que ella ya no se sorprende de nada… o sí pero como cada vez es distinto parece que no. Así que recordé una conversación con mi hijo en la que le decía que no pretendía desempaquetarle las sorpresas del sexo, que tenía que descubrir cosas por él mismo.
    Ahora ya a los mandos del ordenador principal, un mac, se me ocurre que ya que nos enfrentamos a un dilema sin respuesta, igual que el sexo lo bueno es cómo respondes a él cada vez, intentando que sea como la primera vez, por lo que el placer de buscar la gran respuesta, la madre de todas, creo que tendrás que ser tú quién lo haga, porque yo no pretendo tirarme a tu pareja, por tanto tampoco voy a quitarle a tu vida lo único aparte del sexo que realmente no te cansas de repetir: Por qué?
    Para que veas la respuesta tendría que matarte, no crees?

    “Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”

  5. Al autor:

    Que alguien te exponga esos débiles argumentos, que además dependen de una época, territorio y forma de pensar concreta (sesgo), inválida en otras épocas, lugares y formas de pensar, y los des por mínimamente satisfactorios, igualándolos a la evidencia científica, es, a todas luces, asombroso.

    1. Alvaro,

      Mi pretensión no era, en ningún caso, presentar las palabras del teólogo como un argumento definitivo con respecto al Dios cristiano. Parte de la base de que, como menciono al principio, ni creo ni dejo de creer, así que ningún interés tengo en convencer a nadie de nada, simplemente pretendo exponer.

      A Dios, estaremos de acuerdo, no se le puede demostrar con argumentos racionales, largo tiempo se ha intentado. Sirven, no obstante para aproximarse a lo que, en caso de existir, podría ser.

      Lo que presento aquí es, a mi parecer, uno de los mejores argumentos que puede tener un persona no creyente para comprender realmente el cristianismo y convertirse o no, dependiendo de la respuesta que le de a la última pregunta.

      Por otro lado, la evidencia empírica nada nos dice de Dios, ni positiva ni negativamente -al menos eso te dirán los cristianos serios. De hecho, si existe Dios y ha creado al hombre, absolutamente todo lo que dice la ciencia es cierto. Dios habría imprimido orden en el universo, como es natural, y habría capacitado al hombre para descubrirlo.

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