La paradoja del Asno

Sócrates: Critias, si a un asno hambriento se le sitúa a la misma distancia de dos montones de paja exactamente idénticos ¿hacia que montón se dirigirá? Pues yo creo que, como el asno carece de razón por la que preferir un montón de paja a otro, pues son exactamente iguales y están a la misma distancia, no podrá tomar una decisión, pues ambas son exactamente igual de buenas, por lo que  se quedará inmóvil en su posición inicial hasta morir de hambre.

Critias: No creo Sócrates, simplemente optará por uno de los dos montones.

Sócrates: ¿Por qué? ¿Con qué razón? Estarás de acuerdo conmigo en que las acciones están determinadas por diferentes motivos o razones, que son a su vez las causas de elegir una opción u otra.

Critias: Así es, y no puedo imaginarme como pudiera ser de otro modo.

Sócrates: Y cuando concurren en un ser dos o más motivos o razones, la que sea más fuerte es la que determina la acción.

Critias: Efectivamente. Si a mi se me presentara la ocasión de tener que elegir entre un lingote de oro o diez lingotes de oro, sin más condiciones,  elegiría siempre los diez lingotes de oro.

Sócrates: Bien, pero nuestro asno tiene exactamente las mismas razones para optar por un montón o por otro, y por tanto, no tiene una razón más fuerte que otra para decidirse. Por ello el asno no puede optar, y así, muere de hambre.

Critias: Es cierto…

AGL

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