La Garrapata.

La Umbebung y la Umwelt

En el libro de Agamben Lo abierto, el hombre y el animal hay un curioso capítulo que lleva por título Garrapata. Agamben transcribe en él la descripción del ambiente y del mundo de la garrapata que Uexküll, un zoólogo del siglo XX, realiza en uno de sus muchos libros dedicados a reconstruir los mundos de animales simples.

Uexküll es uno de los primeros biólogos en poner de manifiesto la radical diferencia que existe entre el mundo animal y el mundo humano. La idea es colosal: en vez de considerar, como lo venía haciendo la biología clásica, un único mundo donde se hallen distribuidas jerárquicamente todas las especies, Uexküll argumenta a favor de una infinita variedad de mundos perceptivos, todos perfectos por igual y vinculados entre sí… aunque no comunicables y recíprocamente excluyentes. Uexküll pone en entredicho que exista una única naturaleza que sea percibida de forma idéntica por todas las especies.

Antes bien, la manera en que se relaciona la lombriz de tierra con el follaje del bosque no tienen nada que ver con la relación que toma un hombre al pasear por el mismo bosque:

Imaginamos demasiado a menudo que las relaciones que mantiene un determinado sujeto animal con las cosas de su ambiente tienen lugar en el mismo espacio y el mismo tiempo que aquellas que nos ligan a los objetos de nuestro mundo humano. Esta ilusión reposa en la creencia en un mundo único  en que estarían situados todos los seres vivos.

Uexküll distingue, nos cuenta Agamben, entre:

–       la Umbebung: el espacio objetivo en el que vemos moverse un ser vivo.

–       la Umwelt: el mundo/ambiente de cada animal, que está constituido por el conjunto de lo que él llama “portadores de significado” o “marcas” propios de cada animal.

Así por ejemplo, el mundo-ambiente o Umwelt de la lombriz de tierra está constituido únicamente por su conjunto de “portadores de significado”. En el caso del hombre, su Umwelt coincide con la Umbebung:

…Todo sucede como si el portador de significado externo y su receptor en el cuerpo animal constituyeran dos elementos de una misma partitura musical… sin que sea posible decir como dos elementos tan heterogéneos han podido llegar a estar tan íntimamente vinculados.

El principio fundamental de Uexküll reza de la siguiente manera: “ningún animal puede entrar en relación con un objeto como tal”, como hace el hombre, sino tan sólo puede relacionarse con los “portadores de significado” que para él tiene cada objeto.

La Garrapata

Entrando ya propiamente en el capítulo de la garrapata, Agamben comienza por reproducir una breve descripción de Uexküll sobre cómo la garrapata llega a situarse en su posición de ataque. Deleitémonos:

El habitante del campo que atraviesa a menudo bosques y malezas en compañía de su perro no puede dejar de encontrarse con un minúsculo animal que, colgado de una ramilla, espera a su presa, hombre o animal, para dejarse caer sobre la víctima y saciarse con su sangre…

Tras esto, Uexküll nos hace imaginar un radiante día de verano en el campo. Nosotros percibimos el olor de las flores que flota en el ambiente, oímos el zumbido de los insectos y podemos sentir en nuestra piel una leve brisa si se levanta algo de viento. Si no, el calor nos hace sudar y la luz entrecierra nuestros ojos. Pero la garrapata no percibe absolutamente nada de todo eso. Continúa Uexküll:

Este animal carece de ojos y solo puede dar con su lugar de acecho gracias a la sensibilidad de su piel a la luz. Este salteador de caminos es completamente ciego y sordo y sólo el olfato le permite percibir la cercanía de su presa. El olor del ácido butírico, que emana de los folículos sebáceos de todos los mamíferos, actúa sobre él como una señal que le impulsa a abandonar su posición y a dejarse caer ciegamente en la dirección de la presa. Si la buena suerte le hace caer sobre algo caliente (que percibe gracias a un órgano sensible a una temperatura determinada), eso significa que ha logrado su objetivo, el animal de sangre caliente, y que ya no tiene necesidad más que del sentido táctil para encontrar un sitio que este lo más simple posible de pelos y hundirse hasta la cabeza en el tejido cutáneo el animal. Ahora ya puede chupar lentamente un chorro de sangre caliente.

Agamben continúa diciendo que al menos deberíamos concederle a la garrapata un gusto inaudito por la sangre. Al sentir su sabor, la garrapata debería entrar en una especie de éxtasis divino. Sin embargo, nada más lejos de la verdad. Algunos experimentos llevados a cabo por Uexküll concluyeron que la garrapata carece totalmente del sentido del gusto. Para ello se usaron diferentes líquidos con diferentes sabores, pero los resultados fueron que la garrapata siempre absorbía cualquier líquido que tuviera la temperatura exacta de treinta y siete grados, la propia de la sangre de los mamíferos. Y para colmo, después de chupar la sangre…

el banquete de sangre de la garrapata es también su festín fúnebre, porque ya no le queda otra cosa que hacer que dejarse caer al suelo, depositar en él los huevos y morir.

 Este ejemplo manifiesta clara y vivamente la estructura general del ambiente animal. En el caso de la garrapata, su Umwelt está formada únicamente por tres portadores de significado:

  1. El olor del ácido butírico contenido en el sudor de los mamíferos.
  2. La temperatura de treinta y siete grados correspondiente a la sangre de los mamíferos.
  3. La tipología de la piel propia de los mamíferos, provista en general de pelos e irrigada por vasos sanguíneos.

La garrapata está inmediatamente unida a esos tres elementos en una relación tan intensa y apasionada como acaso no sea posible encontrar en las relaciones que vinculan al hombre con su mundo, muchísimo más rico en apariencia. La garrapata es esta relación y no vive más que en ella y para ella. El mundo de la garrapata está formado por estos tres únicos vectores: ¡no puede percibir nada más! y por lo tanto, ¡no es nada más!

El reto de la Garrapata

Lo mejor de la garrapata es que nos sirve como modelo de construcción. Si hemos dicho que el mundo de la garrapata está formado únicamente por estos tres vectores, no sería aventurado inferir que las formas animales más desarrolladas que la garrapata lo son en tanto que sus mundos están formados por una cantidad superior de vectores, por un conjunto más grande de “portadores de significado”. Así, la hormiga podría ser definida en función a cinco vectores, la ardilla según doce, el pájaro en función de veintidós, el elefante según cuarenta y siete y el hombre… ¿según cien vectores, por ejemplo? La garrapata nos obliga a hacernos tal pregunta, a cuestionar si nuestro mundo –nuestra humanidad- no se diferencia del mundo animal –la animalidad- sino en la cantidad de vectores que lo conforman.

Pero quizá, la garrapata nos ofrece todavía una pregunta más inquietante: ¿cómo será el ser cuyo mundo este formado por ciento un vectores? ¿Se reirán de nosotros, tanto como nosotros nos reímos de la garrapata, aquellos seres cuyo mundo esté formado por diez mil vectores? ¿No serían tales seres a nuestros ojos, en caso de existir, una especie de dioses, aunque tan distantes de nosotros, en verdad, como nosotros lo somos de la garrapata?

AGL

Para los que quieran echar un vistazo al capítulo original, tiene solo 3 páginas: La garrapata. Agamben

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5 thoughts on “La Garrapata.

  1. Bueno, en nuestro caso, parece que no es más que una conjetura porque como enseña la Sagrada Democracia, todos somos iguales. Importa poco si tu vida se basa y se rige por muchos vectores y grandes principios, incluso aunque comprendas y defiendas la existencia de la garrapata y su función. Si enseñamos a la garrapata a escribir ya no sería una garrapata o seguiría siéndolo? Tendría más vectores. ¿Crees que ella escribiría sobre nosotros y soñaría con ser como nosotros? Y nosotros… nos dedicaríamos a reírnos de la garrapata o querríamos que fuese como nosotros y empezaríamos por enseñarle a escribir?
    Así, me parece una buena metáfora sobre política y sociedad. Tal vez deberíamos darle la capacidad de votar a muchas garrapatas, pero puede que no fuese mala idea enseñarles a escribir y a soñar con superar su condición de garrapatas.

    1. Ello solo tiene un pequeño problema logístico. ¿Como diferenciamos a los que son garrapatas de los que no? Pogamos que para no ser garrapata, por ejemplo, hay que saber exactamente lo que uno está votando. Para ello es necesario haberse leído todos los programas políticos de todos los partidos, que rondan las doscientas páginas, y haberlos entendido y reflexionado sobre ellos. De tal modo, servidor incluido, el 99,9% de los españoles son garrapatas. Así pues, cómo lo hacemos?

  2. Bueno, mi garrapata no sabía escribir y se supone que tampoco leer, ya es un buen baremo. Aunque yo soy de la opinión, porque alguien que me lea pensará que me creo muy listo, que no hay ignorante mayor que el que no quiere aprender. Yo ignoro si sé mucho, pero desde que era pequeño siempre he querido saber más y mejor. Algunos de esos programas parecen haber sido escritos precisamente por garrapatas.
    Parece que cuando nos conviene las distinguimos perfectamente porque incluso tenemos muchas dudas sobre cómo plantearles una simple pregunta sobre independencia por ejemplo. Señal de que algunos piensan que en principio todos somos garrapatas.
    Cuando hice mi primera comunión me regalaron dos cosas que me encantaron. Una caja de óleos con la que pinté un cuadro que mi padre conservó toda su vida y un libro de Robinson Crusoe; un libro mucho más espeso de lo que mucha gente piensa. Tras leerlo alguno quizá piense que Robinson hizo mal en “civilizar” a Viernes, pero he aquí otra fábula social maravillosa.
    Intenta imaginar un mundo de pronto cuyos habitantes se parezcan más a Eduard Punset o a Stephen Hawking que a Pitbullman. Podríamos decir entonces…. (jajajajaja) que el mundo sería más habitable?

    1. Si ese fuera el mundo, lo que no es seguro es que la especie sobreviviera, a no ser que Punset y Hawking desarrollaran las estrategias de ligue que tiene el Pitbull. Pero sí, comparto tu principio y el hecho de que el conocimiento sea algo deseable. Ahora bien, me sigue invadiendo la siguiente duda: ¿no habría derechas e izquierdas, independentistas y no independentistas, monarquicos y republicanos, seguidores del barça y seguidores de madrid, en un mundo habitado por Punsetes y Hawkings?

  3. Te diré que conozco un montón de tías, algunas buenorras que lo flipas, a las que no les habría importado casarse con Punset y Hawking tienes dos hijos creo. En cuanto al fútbol se limitaría a ser lo que es, un espectáculo, o como era antes un deporte, sin que las clases descerebradas tengan que compararse con cerebros distintos e identificando su falta de personalidad y desarraigo con algún jugador por cierto senegalés u holandés.
    Respecto a los Pitbulls puedes estar tranquilo, es un gen dominante en nosotros, seguro que siguen apareciendo a palas.

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